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martes, 23 de agosto de 2016

18.- Cataratas de Iguazú. Brasil y Argentina

Para llegar a las cataratas comenzamos el camino en la ciudad de Chuy, frontera Uruguay-Brasil. Varias personas nos habían recomendado que podíamos tener problemas en la frontera para entrar a Brasil sin un billete de salida, una reserva de Hotel o una carta de recomendación y una tarjeta de crédito. Brasil aplica estas medidas tan exigentes a las personas con pasaporte español por un simple motivo: ley de reprocidad. 


¡Nada de nada! Cuando llegamos al paso fronterizo, vimos que la entrada al nuevo país, se parecía más a un peaje que a una frontera. Definitivamente las fronteras terrestres siempre son más accesibles que las aéreas. Después de las típicas preguntas de dónde somos, dónde venimos y hacia dónde vamos, ¡Pam, pam! Un par de sellos en el pasaporte y ya estamos en Brazil. 


Aquí logramos hacer carona -autoestop- hasta una ciudad de nombre peculiar: Pelotas. El camionero muy amablemente nos dejó  a las afueras en una gasolinera y allí en teoría no debíamos tener muchos problemas para seguir hacia el norte.
¡Nada de nada! 
Pasamos toda la tarde con el brazo levantado y el pulgar hacia arriba. Hicimos un cartel con un trozo de cartón, preguntamos a quince o veinte camioneros y... ¡nada de nada! Se hizo de noche y nos quedamos en Pelotas, tuvimos que dormir allí. A las afueras de la ciudad en la gasolinera que habíamos llegado por la mañana, concretamente detrás del restaurante. 
Suerte que teníamos nuestra súper tienda de campaña que habíamos comprado en el supermercado Anónima de Argentina: ligera, fácil de montar y pequeña, muy pequeña. Tan extremadamente pequeña que entramos los dos con dificultades, evidentemente sin las mochilas grandes...  ¿será que era para niños? Estuvimos toda la mañana siguiente intentando hacer carona y después de horas tragando polvo, preguntando y haciendo señales a los conductores, ¡Nada de nada!
Desistimos y optamos por el plan B: tomar un omnibus -autocarhasta Santa María, a medio camino de Iguazú. En esta ciudad estuvimos un par de días con nuestro couchsurfings andaluces Sara y David, una pareja encantadora que estaban haciendo un intercambio en la universidad. Ellos vivían con Echy y sus compañeros brasileños de piso. Con ellos hicimos muy buenas migas, asistimos a la primera clase de capoeira y claro, como era 26 de mayo, hasta celebramos mi cumpleaños.

Empezaba nuestro contacto con la cultura brasileña y con su idioma. Un portugués un poco diferente al de Portugal y con cierto parecido al gallego chapurriao que se habla en mi estimado pueblo del Bierzo: Burbia. Soy de un pueblecito ubicado en un valle privilegiado en las montañas entre León y Lugo con mucha influencia gallega en su cultura y en su idioma. El portugués que estamos comenzando a escuchar aquí en el sur de Brasil, me recuerda a mi pueblo y a mi querida gente. No obstante no va a ser tan fácil entender y hablar el idioma como yo pensaba...
De aquí nos fuimos con David y Sara en bus hasta Foz de Iguazú para visitar las famosas cataratas, ellos aún no las conocían y también querían visitarlas esos días.
Las cataratas de Iguazú son una de las siete maravillas naturales de nuestro planeta. Más de 275 cascadas, un regalo de la naturaleza, grandioso. Realmente lo que hemos visto nos ha dejado sin palabras. 


Algunos opinan que son incluso más asombrosas que las cataratas Victoria en el sur de África o las cataratas del Niágara entre Estados Unidos y Canadá. Nosotros no podemos hacer comparaciones, todavía no...
Muy cerca de las cataratas se encuentra la conocida Triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay. No obstante, las cataratas solo se pueden visitar desde la parte argentina y la brasileña ya que son frontera natural únicamente entre estos dos países.
Uno de nuestros dilemas al llegar a Foz de Iguazú situada a 20 minutos de Paraguay y a 30 de Argentina, fue visitar las cataratas sólo desde Brasil o ir también a Argentina.
La duda quedó resuelta con las recomendaciones de nuestro couchsurfing en Foz. Henri que había estado en ambos lados nos recomendó ir al lado argentino y si podíamos, ir sin duda a los dos. Entonces, ¿por qué no verlas desde los dos lados? Esa mañana amaneció con un cielo oscuro y confuso. Las lluvias de los últimos días no eran nuestro mejor referente así que decidimos aplazar nuestra visita y decidimos ir junto a Henry a un templo budista cerca de casa.

El lado brasileño alberga el 20% del Parque de Iguazú pero ofrece una visión panorámica de los saltos de agua que no se puede ver en la otra parte. La mejor vista de la espectacular garganta de Diablo se encuentra desde Brasil. Este espectáculo de naturaleza salvaje nos da una idea mucho más aproximada de la magnitud del lugar en el que nos encontramos.


La entrada al Parque Nacional por el lado de Brasil cuesta R$ 56 (14 €), y el autobús que te lleva desde la ciudad de Foz es un ómnibus urbano que cuesta R$ 3,8 (1 €) por trayecto. Una vez dentro del Parque un autobús (gratuito) conecta por una carretera asfaltada con los diferentes senderos o miradores. El recorrido entero se puede hacer en unas 2- 3 horas caminando todo el tiempo con las cataratas a tu derecha.



Durante el recorrido es habitual ver coatíes y abundantes especies de pájaros como el Tucán o el águila harpía. Desde el lado argentino se puede observar los saltos de agua desde abajo y desde arriba, se pueden ver, tocar y sentir desde cerca. La entrada en el lado argentino cuesta unos A$ 330 (20 €) y el ómnibus que te lleva a las cataratas desde la ciudad de Puerto Iguazú, es de A$ 65 (4 €) por trayecto. Ofrece diferentes recorridos por lo que se necesita unas 4- 6 horas para poder visitarlo entero. Existen tres senderos principales: el circuito inferior, el circuito superior y el circuito por la Isla San Martín. 


Todos los circuitos están conectados por un tren ecológico (gratuito) y en el caso de la Isla San Martín por una lancha (gratuita) hasta las 15.00h. Des de la isla se tiene una panorámica de 365º, se puede apreciar el enfurecido salto San Martín, la Garganta del Diablo a lo lejos y la catarata Bossetti, una de las más admiradas por su belleza.


Ahora podemos afirmar que ninguna visión es mejor que la otra, simplemente son diferentes perspectivas que se complementan y ambas son muy muy recomendables. Ver las Cataratas de Iguazú des de el lado brasileño es como estar en una obra de teatro donde tu eres el público, tienes una visión privilegiada de la escena y te puedes hacer cargo de la magnitud del lugar en el que te encuentras.



Por el contrario, desde el lado argentino, uno se encuentra directamente en la platea, te conviertes en actor. En el lado argentino sientes el rugido del agua, observas su potencia al impactar contra las rocas, te avisa, te moja,  se muestra, caminas por encima de ellas y hasta las puedes  tocar y oler. Allí las cataratas no se visitan sino que se viven, se sienten desde dentro. 


Una vez terminado el recorrido y sentirnos afortunados de haberlas visitado por los dos lados, seguimos nuestro camino hacia "cidade maravillosa": Rio de Janeiro. Esta vez miramos vuelos de avión y comprobamos que hay dos compañías low cost (Gol y Azul) que por R$ 200 (60 €) hay opciones de encontrar un billete. Allí nos encontraríamos con nuestra amiga de Barcelona Eva y el ambiente pre Juegos Olímpicos Rio 2016. 

Mapa Cataratas Iguazú Brasil


Mapa Cataratas Iguazú Argentina

sábado, 23 de julio de 2016

17.- Asado 100% uruguayo en "Cal Pau". Playa Verde- Piriápolis.

Decidimos recorrer los 80 km que nos separaban de Montevideo a Playa Verde/ Piriápolis en Omnibus, 160 U$ (5 €). Allí vivía nuestro amigo Pau y presentarnos directamente en su nuevo restaurante sin previo aviso era una idea que se había instalado hacía tiempo en nuestra cabeza.



Creo que Lourdes o Romina me habían informado que el restaurante estaba en Playa Verde. Un lugar pequeño en el que, a priori, no tendríamos demasiados problemas para encontrarlo. 


Pau y Celina llegaron con apenas 20 años a Barcelona y desde un inicio lo único que hicieron fue trabajar y luchar. Empezó de friega platos en Cal Boter y al cabo de los años fue el jefe de l'Ateneu de Sant Just junto a Carlos. No solo levantó un negocio en un lugar tan complicado y mítico del pueblo sino que además lo hizo a su manera: ofreciendo una mezcla de cocina catalana y asado uruguayo. El google maps nos tiró un cable y fácilmente pudimos poner una chincheta en "Cal Pau". 
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Desde los 15 años juego a balonmano y todos los viernes, el único lugar que nos servían comida después de entrenar, era en l'Ateneu. Casualidades o no, el color del restaurante respondía a los colores del equipo del pueblo: amarillo y azul. Al inicio abundaban las cervezas y las cenas eran a base de bolsas de patatas fritas, posteriormente llegaron los bocadillos pero no fue hasta que llegaron Pau y Carlos que se instauró el chivito, la entraña y el vacío como dieta habitual de deportistas. Los últimos años fue nuestro lugar de encuentro independientemente de si eran las diez y media o las once cuarenta y cinco de la noche; como ir a visitar la abuela, ellos siempre tenían un plato caliente para nosotros.
Llegó un día de 2013 en que Pau y su mujer Celina decidieron regresar a su Uruguay natal e iniciar una nueva etapa de su vida más pausada, tranquila y que les permitiera disfrutar de eso llamado "tiempo". El autobús nos escupió en una carretera secundaria bajo una farola y perpendicularmente a esa, un camino con casas a ambos lados nos conduciría hasta el restaurante.


Encontramos el restaurante “Cal Pau” sin problemas, la dirección era correcta. La primera sorpresa fue al encontrar el restaurante cerrado. No era ni tarde ni temprano pero la mala hierba crecida en la entrada y las sillas recogidas hacían presenciar que el local llevaba tiempo cerrado.   


Por suerte enfrente el restaurante había una pequeña tienda de comestibles. El señor nos indicó que sólo abrían en temporada, llevaba más de dos meses cerrado pero que podíamos encontrarlo en su casa. Playa Verde es un rincón tranquilo cerca del mar y en temporada alta funciona como segunda residencia de muchos uruguayos. A inicios de invierno era como caminar por una aldea, estaba prácticamente deshabitado. Según nos informó teníamos que seguir por la calle y doblar la primera a la derecha.
A mitad de cuadra encontraríamos un portón de madera. Sin saber muy bien si esa era su casa, casi todas tenían portones de madera, picamos el timbre. Cuando se abrió la puerta, salió él con su boina. 

-¿Panxa...?

-Pero Panxa...Que fas aquí!?

Decía Pau con la voz más dulce que le he oído en mi vida. Normalmente en el restaurante eran insultos o gritos, jamás me había hablado tan relajado. 


Al principio hubo un par de segundos de silencio, él no entendía nada, estaba descolocado pero cuando reaccionó se alegró de nuestra presencia.

-Estamos de ruta por Latinoamericana y estando en Uruguay, la visita era obligada

-¿Pero por qué coño no me han avisado?- decía ya más sereno a la vez que nos abría las puertas de su casa.



Piriápolis fue una ciudad creada de la nada por el alquimista Piria a principios del Siglo XX. Actualmente conserva vestigios de su obra como su rambla costanera (paseo marítimo), un castillo y la iglesia. A día de hoy sigue siendo uno de los ejemplos de organización territorial más interesantes en el país.  Una de sus construcciones principales es el majestuoso Argentino Hotel del 1906.  




Piriápolis fue una de las primeras puertas de entrada del turismo internacional a Uruguay.Una de las visitas recomendadas es el cerro Toro. Se puede acceder por carretera o por una silla elevadora rudimentaria. Desde arriba hay una vista panorámica de la ciudad y del cerro Pan de Azúcar. De bajada del cerro se puede hacer por unas escaleras hasta llegar a un segundo mirador donde se tiene una vista de la antigua lonja de pescadores. Un lugar interesante para comprar pescado fresco.



Estuvimos tres días con Pau, Celina y sus hijos Paula y Esteba en su casa. Despertarnos el primer día con ese desayuno a base de torta casera que nos tenían preparado fue como regresar a las noches de los viernes en el Ateneu de Sant Just. 


Para celebrar el encuentro hicimos un asado, esta vez sí, 100% uruguayo a base de bife de chorizo, cuadril, tiras de asado, vacío y un espectacular vino de maracuyá. Gracias por recibirnos, por poder compartir unos días en vuestra nueva vida, por el mate y por esas charlas hasta altas horas de la madrugada.


De allí fuimos en raid hasta el Chuy, frontera con Brasil. La idea era ir avanzando poco a poco por la, costa pero como el clima estaba tan frío, era finales de otoño, decidimos ir directamente hasta la frontera. El Chuy es una ciudad peculiar ya que la carretera principal del pueblo separa Uruguay de Brasil. De un lado las tiendas responden a nombres uruguayos y cruzando la calle, los productos son brasileros. Es una zona franca de libre comercio donde se encuentra de todo a un precio más económico de lo normal. Muchas familias van y vienen, como si fueran a Andorra, a hacer sus compras. 


En el Chuy contactamos con Rodrigo, amigo de Pau y uno de los creadores del famoso coulant de chocolate de l'Ateneu. Nos ofreció un lugar donde dormir y con él fuimos a conocer las playas de Punta del Diablo y el Parque Nacional de Santa Teresa, en cuyo interior se encuentra la Fortaleza, en sus inicios fue creada para defenderse de posibles ataques de los portugueses en el S. XVIII. 

Actualmente funciona como reserva natural y es posible acampar en las zonas habilitadas. Rodrigo nos sorprendió a la mañana siguiente con unos bizcochos y hasta nos acercó hasta la frontera en coche, GRACIAS CRACK!!


Después de tres meses por la cordillera de los andes teníamos ganas de abandonar las champions -deportivas- por las chinelas -chancletas- y poder usar de una vez los pantalones cortos, así que decidimos despedirnos de Uruguay antes de tiempo y pasar a Brasil en busca de un clima más cálido.








martes, 17 de mayo de 2016

15.- Corre Buenos Aires


Después de dos meses subiendo poco a poco por la Cordillera de los Andes y observando cómo el inicio del otoño pintaba las hojas de lengas, alerces y cipreses de tonos rojos, amarillos y anaranjados; cambiamos el decorado y llegamos a la capital del país.



Si una cosa nos quedó clara incluso antes de llegar es que Buenos Aires no es un lugar cualquiera, es "el lugar". En un país de alrededor de 40 millones de personas, aproximadamente la mitad se concentran en la provincia de Buenos Aires. 


La capital es el "mejor" lugar de Argentina, seguramente de latinoamerica... bueno... pensándolo mejor.. creo que del mundo dice, con un toque vacilón, el porteño. "Que hijoooOoo de putaaa". Porteño es un gentilicio que se utiliza para denominar a los habitantes de Buenos Aires, y así son ellos!;
-Ché boludo, acá encontrás de todo. Todo el mundo sabe que el mejor tango lo podés ver acá, el mejor corte de bife de chorizo en la capital, y el teatro!? Brodway es un invento de la Avenida Corrientes! Lo que no encontrés en Buenos Aires, no existe.


El porteño es un ser que vive a otro ritmo, se siente orgulloso de su tierra y tiene una respuesta para todo. Seguramente en un pasado todos eran filósofos,  psicólogos, entrenadores de fútbol o cocineros. Tienen amplios conocimientos de todo y como personas que se preocupan por los demás, siempre te aconsejan. Después de permanecer una semana, podemos corroborar que aquí la gente no pasea, camina sorteando turistas. Los conductores del colectivo -bus-, no manejan si no que teletransportan a los pasajeros y que definitivamente el ritmo agitado de la urbe es distinto al de toda la Patagonia. Las distancias son largas y los desplazamientos para ir a trabajar pueden durar un par de horas.


Cualquier lector viviendo en medio de la ebullición, podrá sentirse contrariado e incluso incómodo con los comentarios; otro, ajeno a la capital, después de leer estas lineas pensará que Buenos Aires no merece la pena, lo cierto es que no solo es recomendable, si no que es imprescindible visitar. Estar rodeado de porteños tiene un riesgo y quizá algunas partes del anterior texto se agrandaron como el pavo que hincha el pecho y luce plumas. "Che, que querés boludo!"



Buenos Aires, tan llena de vida, de música, baile, libros y teatros, de día y de noche...


Muy recomendable pasear por la Avenida Corrientes entre sus innumerables teatros a cada lado de la calle, lugares para comer la pizza típica y librerías pequeñas o grandes como es el caso de El Ateneu que era un antiguo teatro reconvertido en una hermosa librería. 

El sábado por la noche Guillem Pérez, un compañero de pupitre en la escuela Canigó, nos preparó un típico guiso argentino. Con él y su colega Lluís, compartimos vinos y nos dieron las diez y las once, y... la una, las dos y las tres. 
Otra recomendación es caminar sin rumbo por San Telmo con sus calles adoquinadas y los mercados de antigüedades escondidos. Allí estuvimos con Valeria y Mariano, las personas con las que convivimos durante nuestra semana en la ciudad, qué genial conocerlos!. Comimos en un local del año 1820 reconvertido en un restaurante familiar que, según nos explicó su dueña, lleva 6 años abierto. En un inicio emprendieron el proyecto como una tienda de antigüedades y al cabo de poco tiempo añadieron, colocando unas mesas,  un espacio como tetería.


El lugar, que está decorado con lámparas a la venta, todas diferentes y elementos relacionados con pueblos originarios del norte del país o Bolivia, cuenta con etiquetas colgadas de sillas, jarrones o cubertería. Ofrecen un menú diario competitivo que va des de los $50 (3€) a los $80 (5€) con refresco y café servido en "auténticas vasijas de cerámica alemanas".
Otro barrio imprescindible de ver es el de Boca. Actualmente queda poco de lo que fue en su inicio ya que el turismo que lo fotografía es de tal magnitud que a menudo sin darte cuenta puedes acabar con un  pañuelo en el cuello bailando tango en medio de la calle.

Con imaginación uno puede regresar a esa época en la que, sobretodo italianos, llegaron a estas parte de la ciudad, sin saber donde dormir y con una maleta como historia de su pasado. Muchos italianos, españoles y otros europeos llegaron exiliados de las grandes guerras, algunos alentados por familiares o conocidos después de escuchar narraciones de fortunas y éxitos.



La realidad explica que llegaban personas temerosas, solitarias y con muchas dudas. Las casas en esta zona de la cuidad eran hechas de madera y/o chapa y los abundaban diferentes colores en el mismo habitáculo. La razón, según nos dijeron, era porqué se construían y pintaban con los materiales y colores sobrantes de los navíos. Otra característica es que no se llamaban casas sino "conventillos" y en las piezas -habitaciones- individuales eran austeras y de tamaños reducidos.


En cada conventillo, podían vivir entre 10-15 hombres. Allí al lado hay uno de aquellos monumentos históricos que todo aficionado al fútbol ha de ver: La Bombonera, el estadio de Boca Juniors. Este estadio tiene una forma muy peculiar y diferente del resto de estadios. Su forma una "D", con tres lados compuestos de tres gradas curvas (como las de todos los estadios) y un cuarto lado completamente vertical. La razón de este diseño fue que, al parecer se debía construir el nuevo estadio en el mismo solar donde se encontraba el anterior que era de madera y mucho más pequeño, siendo necesario edificar las gradas de este lado, muy juntas una sobre otra, y las superiores se encuentran muy adelantadas con respecto a las inferiores creando una pendiente pronunciada y poco común.


Según los aficionados de esta manera se crea una atmósfera vibrante que da origen la mítica frase: " La Bombonera no tiembla, late".
Mención especial para la afición del Boca Juniors que, según algunos medios está considerada la mejor del mundo por la cantidad de hinchas, el fervor y el entorno que se convoca en La Bombonera durante sus partidos.
El Tigre es otro barrio que se ha de visitar. Se trata de la desembocadura del río de la plata en Buenos Aires. Al penetrar por la tierra, el río crea un delta y forma pequeñas islas; en algunas hay un solo habitante, en otras hay restaurantes y clubs deportivos, y en las más grandes hay pequeñas poblaciones.

El agua del río no es clara ni transparente pero pasear en barco por estos lugares es relajante, la gente puede disfrutar de su tiempo libre y desconectar del ajetreo de la ciudad en este bello rincón. Por supuesto hay que caminar también por el centro y perderse por sus grandes y pequeñas calles. 
Degustar una rica gastronomía junto con uno de los vinos del país. Disfrutar de algunos de sus teatros alternativos y del cine nacional. Y para los más aficionados al tango acudir cualquier día de la semana y prácticamente a cualquier hora a diferentes locales para poder vivir el espectáculo.

De aquí saldremos hacia Montevideo. La distancia que separa estas dos ciudades no es mucha si lo haces atravesando el río de La Plata, la otra opción es hacerlo por tierra pero hay que dar un buen rodeo. Así que nos vamos en barco hasta la ciudad uruguaya de Colonia y de ahí en bus hasta la capital. Viajamos con la compañía Seacat, una de las más económica. El precio total fue de unos 35 euros por persona incluyendo el barco y el bus en un trayecto de 4 horas. Existe la posibilidad de ir directamente a Montevideo con un coste más elevado. El trámite aduanero se hace en la parte argentina donde se encuentran las aduanas de ambos países y al revés si vienes de Uruguay a Argentina, ya que la frontera se encuentra en medio del río.
En Montevideo nos reencontraremos con Eli, una buena amiga uruguaya, catalana e italiana.
Uruguay allá vamos!










lunes, 16 de mayo de 2016

14.- Neuquén. Argentina


Llegamos a Neuquén con un camionero con el que compartimos mate durante el trayecto. El tipo nos invitó a prepararlo mientras él conducía. Por supuesto nunca habíamos preparado mate y menos en un camión en movimiento donde el agua se calienta en un hornillo y uno ha de sujetarla intentando no quemarse. La preparación del mate no es cosa cualquiera y menos para un buen argentino. Como novatos en esto preparamos un mate horrible.



Neuquén es una ciudad de unos 200.000 habitantes, a 250 kilómetros de la cordillera. En las planicies cercanas a la cuidad se lleva a cabo la actividad industrial de extracción de petróleo que da trabajo directa o indirectamente no solo a parte de su población sino también de localidades vecinas. El país cuenta con diferentes lugares de extracción y reserva de petróleo y de gas.

A diferencia de otras paradas que hacemos a lo largo del viaje, lo que nos llevó a visitar Neuquén fue conocer a Analía y Hugo. Unos amigos de Andrea, una buena amiga argentina que vive en Barcelona.



Con ellos pasamos unos días muy divertidos y nos introdujeron un poco más en la cultura argentina. Comimos un riquísimo asado, probamos el famoso fernet con cocacola y por supuesto compartimos mate entre charlas y risas sobre el estilo de vida argentino, chileno, uruguayo y gallego. "Nada mejor que lo argentino para todo buen porteño".


Jorge Onofri nos había llevado desde El Bolsón a Bariloche y, estando tan cerca no queríamos dejar de ir a ver la obra a la que nos había invitado en Cipolletti. Jorge, tal y como nos explicó, es un actor y director de teatro que pasó unos cuantos años de su vida trabajando con una compañía sueca recorriendo medio mundo. Un día decidió regresar a su Argentina natal para cumplir uno de sus sueños: construir un teatro en la ciudad de su infancia. La Caja Mágica se encuentra en Cipolletti y funciona con gran éxito como teatro y también como escuela de teatro. Se está representando la obra “No quiero morir desnudo”, la cual nuestro amigo co-dirige y actúa. El sábado fuimos a disfrutar de la obra junto a Analía y Hugo. Representación cruda y real con toques de humor de lo que significa hacerse mayor, tal y como nos dijo posteriormente Jorge, a él le gusta hablar de todos esos temas que muchos omiten. Sinceramente nos encantó. 


En Argentina existen nombres de lugares como Cipolletti y muchos apellidos como Lovenetti de origen italiano con motivo de la inmigración de los siglos XIX y XX. Se trata de la mayor comunidad europea en Argentina, seguida de la española. Desde aquí nos fuimos dirección Buenos Aires cruzando desde la parte de la cordillera hasta la costa. Tardamos más de dos meses en hacer 2.000 km y ahora nos disponíamos a recorrer 1.500 km en dos días. Abandonamos la ruta 40 después de un largo tiempo y a partir de ahora dejamos también atrás la Patagonia.
Hicimos parada de una noche en Bahía Blanca en un hostal de los años 30 cuyo dueño en aquel momento había sido un gallego de Galicia. En Argentina se conoce a todos los españoles en general como "gallegos". Investigando un poco hemos podido saber que la emigración española a Argentina en los siglos XIX y XX, fue principalmente de gallegos, sobre todo de Pontevedra y de Coruña, seguidos de asturianos, leoneses, catalanes, vascos y canarios.


De aquí salimos en un tren dirección a la capital. Un tren antiguo y no muy cómodo donde pasamos 15 horas de viaje para recorrer los escasos 700 kilómetros de distancia. Por supuesto existen trenes más cómodos pero también mas caros y ésta fue nuestra elección.



Los paisajes en este país tan grande son muy cambiantes, y en la parte que nosotros hemos podido recorrer fuimos pasando por rutas al pié de la cordillera de los andes, zona de lagos, glaciares y por la pampa, extensas llanuras y altiplanos donde las carreteras cuentan con unas rectas infinitas y el paisaje es mucho menos verde.

Buenos Aires; ciudad gigante y con un gran movimiento cultural que nos interesa mucho conocer y disfrutar, allá vamos!












sábado, 14 de mayo de 2016

13.- Ciudades de la cordillera andina. Bolsón, Villa Angostura, Bariloche. Argentina

El Bolsón es una ciudad que resulta muy atractiva. Se encuentra en medio de montañas, bosques, ríos y lagos, al pie del cerro Piltriquitrón, que en idioma tehuelche significa “colgado de las nubes”. Pero lo que la hace diferente no es este singular entorno natural en el que se encuentra sino sus habitantes.

Amantes de la vida en contacto con la naturaleza y con la idea de producir la mayor parte de los alimentos que consumen. El turismo y la producción rural son la base de la economía local. Se destaca la plantación de lúpulo, frutillas, conservas al natural, plantas aromáticas y medicinales, hortalizas de producción orgánica y alta calidad. La comercialización de todos sus productos así como de la artesanía de todo tipo se da en la famosa Feria regional de El Bolsón, todos los martes, jueves, sábados y domingos. Muy recomendable de visitar, probar la cerveza artesana y una comida casera rica y económica.
En El Bolsón se desarrolló un movimiento cultural en los últimos 30 años que tiene como base sobre todo la ecología, una actitud respetuosa y de integración con la naturaleza y los métodos naturistas para una mejor calidad de vida. Vivir en armonía con el medio ambiente, con un sistema rural productivo, artesanal, orgánico, ecológico y auto suficiente.



Se trata además de un lugar en el que se han juntado una gran cantidad de músicos, escritores y artistas en general.
Hubo un tiempo en el que gran parte del movimiento hippy de diferentes partes del mundo se vino a esta localidad. Algunos de ellos continúan aquí después de 30 años.


Aquí estuvimos con Luisa, una chica encantadora con la que vivimos unos días. Ella nos recomendó lugares, caminatas y nos enseñó, junto a Juan, a hacer las típicas empanadillas argentinas y sus curiosos pliegues. Nos abrió las puertas de su casa desde el primer día y para nosotros fue la oportunidad de hacer un alto en el camino en este rinconcito del planeta, después de casi dos meses de viaje intenso.


Como no puede ser de otra manera hicimos el trekking hasta el Piltri. Se trata de una ruta de dos días en la cual pasas por el bosque tallado, un lugar lleno de esculturas de madera talladas por diferentes artistas. Puedes quedarte a dormir en el refugio, allí te vas a encontrar con gente muy buena onda, como Oscar un vasco - asturiano y viajero incansable, que esta trabajando en el refugio esta temporada.


Al día siguiente caminamos hasta la cima donde puedes observar una vista de 365 grados de esta parte de la cordillera andina. Mires donde mires te encuentras rodeada de estos gigantes con las cumbres ya nevadas. Todo un espectáculo.


Del Bolsón nos fuimos a Bariloche en un día lluvioso en el que por suerte no tardó en recogernos de la carretera Jorge Onofri, un experimentado actor y director de teatro que nos explicó una gran oferta cultural de la que podríamos disfrutar en diferentes partes del país, especialmente en la ciudad de Buenos Aires. Jorge nos invitó a su obra de teatro cerca de Neuquén, donde seguro haríamos una parada días más tarde.
En Bariloche nos alojamos con Mario, un ingeniero con aficiones a la física con el que compartimos charlas sobre el enigmático universo. Un tipo realmente interesante con el que aprendimos unas cuantas curiosidades sobre agujeros negros y la teoría de la relatividad, fue un placer compartir las partículas de tu casa!



Bariloche es una ciudad al pie de un enorme lago que está totalmente orientada al turismo, con muchos comercios, bares, restaurantes, alojamientos en cabañas al estilo rústico con todas las comodidades, todo muy preparado para un turismo sobre todo en deportes de invierno y con un nivel económico bastante alto. No te puedes ir de este lugar sin probar su famoso chocolate.
Las montañas que lo rodean merecen una especial atención. Para los amantes de la naturaleza; todas las poblaciones de la cordillera andina ofrecen maravillosas posibilidades para hacer trekkings  de diferentes niveles de dificultad. 



Hicimos una caminata para conocer el parque municipal Llao Llao ubicado en el parque nacional Nahuel Huapi. Se trata de un bosque andino - patagónico muy bien conservado. Un lindo lugar donde puedes pasear entre bosques de arrayanes, (un árbol con el tronco de color anaranjado), 
las playas de los lagos Perito Moreno y Nahuel Huapi, el cerro Llao Llao y Puerto Pañuelo. Se encuentra a unos 23 kms de Bariloche por lo que se puede llegar hasta la entrada del parque en un bus urbano. Una excursión para pasar el día realmente recomendable.


Salir de Bariloche se convirtió en algo complicado. Hacer dedo aquí lleva más tiempo del que pensamos y el no madrugar no ayudó mucho en este caso…
Recorrimos menos de 100 kms y llegamos a la pequeña población de Villa la Angostura.
Llena de cabañas de madera y árboles en todas sus calles y por supuesto, las espléndidas montañas que acompañan y envuelven todas estas localidades.
Seguimos camino hasta San Martín de los Andes atravesando la ruta de los siete lagos por una de las carreteras más hermosas que hemos visto. Este trayecto lo hicimos mientras caía la primera nevada del año. 


En San Martín nos esperaba Ceci con una proposición indecente! Irnos a uno de los famosos asados argentinos con su grupo de montañeros. Planazo! Todos ellos hacen cumbres y caminatas bastante duras pero no veas como reponen sus fuerzas!


En casa de Ceci estaba también alojado Dani, un madrileño que vive en Santiago de Chile desde hace tres años y con el que compartimos aventuras de viaje y unas cuantas risas.


San Martín está situado sobre la costa del lago Lácar. 


Ofrece muchas y muy variadas opciones de caminatas por sus diferentes rutas de montaña. En nuestro caso hicimos un trekking hasta el mirador Bandurrias, con este nombre no podíamos dejar de visitarlo! Este es uno de lo pocos territorios donde se encuentra una comunidad mapuche.


El pueblo mapuche, un grupo de habitantes indígenas del sur de Chile y del suroeste de Argentina, continúan luchando por su cultura y sus derechos así como la recuperación de las tierras que les fueron expropiadas. 
El mirador cuenta con unas vistas geniales al lago que no se pueden dejar de disfrutar, dedicándole el tiempo necesario, sin prisas.


Después de más de dos meses viviendo a lo largo de la cordillera andina, disfrutando mucho de la naturaleza y de sus gentes, nos empezó a apetecer algo más urbanita así que marcamos como siguiente objetivo la ciudad de Buenos Aires, no sin antes hacer alguna que otra parada en el camino.